Cuando Carmen compró su primera vivienda, tenía claro que la cocina iba a ser una de las decisiones más importantes de toda la reforma. No solo porque buscaba una cocina a medida que encajara con su estilo de vida, sino porque había una persona cuya opinión era imprescindible para ella: su padre. Cocinero durante toda su vida, siempre le había repetido la misma frase:
«La cocina es la parte más importante de una casa.»
Por eso, cuando llegó el momento de diseñar su nueva cocina, quiso hacerlo bien desde el principio. Llegó a nuestra tienda Èggo por recomendación de una amiga y, tras visitar la tienda y descubrir las posibilidades de diseño, tuvo una sensación muy clara: había encontrado lo que estaba buscando.
Su idea era crear una cocina amplia, práctica y sin espacios desaprovechados. Le gustaban los ambientes de inspiración industrial, con personalidad y alejados de los diseños demasiado convencionales. Tenía claros algunos detalles, como la grifería negra o la ubicación de determinados electrodomésticos, pero también quería dejar espacio a la creatividad.
«Yo tenía claro lo que me gustaba, pero también quería ver qué me podían enseñar.»
Por eso decidió confiar en el equipo de diseño de Èggo para desarrollar un proyecto de cocina totalmente personalizado.
Una de las experiencias más especiales llegó cuando llevó a su padre a conocer la propuesta. Juntos revisaron materiales, distribución y acabados. Para Carmen fue un momento especialmente emotivo. No solo estaba diseñando la cocina de su primera vivienda; también estaba compartiendo esa ilusión con una de las personas más importantes de su vida. Y la aprobación llegó rápidamente.
«Qué buena calidad. Esto está muy bien.»
Recuerda entre risas que su padre insistía en que él era el auténtico experto de la familia.
Más allá del diseño, Carmen destaca la libertad que tuvo para participar en cada decisión, la cercanía del equipo durante todo el proyecto y la confianza que sintió al dejarse asesorar por profesionales que entendieron perfectamente lo que buscaba.
Hoy, más de un año después, sigue disfrutando de una cocina funcional, con personalidad y diseñada para su forma de vivir. Una cocina que nació de sus ideas, de la creatividad compartida con el equipo de Èggo y de los consejos de quien mejor sabía lo que significa disfrutar de una buena cocina: su padre.
Descubre su historia completa en el vídeo y conoce cómo diseñamos junto a Carmen una cocina pensada para vivirla cada día.